Mi startup contra mi hogar

Solía ser una persona muy atenta a los deberes de mi hogar... y entonces decidí empezar una empresa.

Desde entonces todas las actividades que realizaba fueron sufriendo considerables mordidas en la cantidad de tiempo dedicado. Trabajos, proyectos, co-autorías, actividades de recreación. Fui quitando horas a todo lo que pude para ponerlas en mi empresa, LESS.

Lo último que noté es que estoy optimizando al máximo ciertas actividades hogareñas, cotidianas y caseras, como lavar platos, ordenar ropa, cocinar. Sospecho que la motivación real es transferir tiempo a LESS. Es más, sospecho que si optimizar no me deja satisfecho, el próximo paso es diferir, delegar o directamente dejar de realizar estas actividades. Es como una pelea por mi tiempo...

En esta esquina: mi casa

Nos mudamos hace ya tres años, mi novia y yo. Nos tomó poco tiempo conocer el lugar y armar un contrato tácito para encargarnos de las tareas de mantenimiento (limpieza de distintos ambientes, aspirar, lavar los platos, etc.). Somos un buen equipo.

En esta otra esquina: mi startup

Informalmente LESS tiene menos de 6 meses de vida. Formalmente, está naciendo ahora (hoy firmamos los papeles... ¡Yaaaiii!!!).

En este momento hay un montón de cosas para hacer, todas muy interesantes y diversas: rediseñar el dashboard demo para hacerlo más amigable, apurar la producción de los primeros prototipos en los talleres de acero, participar de la pre-venta y promoción. ¡Súper! ¡Mucho mejor que lavar los platos!

El marcador, hasta el momento

Mi novia hace lo mejor que puede para mantener el departamento en orden, pero parece una batalla perdida. Y no es que no quiero ayudar, pero se me hace muy atractivo robarle horas al mantenimiento del hogar para ponerlas en LESS.

No hace falta mirar mucho para saber cómo va la pelean entre mi startup y mi casa por mi energía. Mi heladera ya desarrolló tanto hielo que parece que se va a comer la comida antes que yo. El escritorio tiene tantos papeles encima que es difícil saber de qué color es la superficie. Y la impresora, que se rompió hace ya cuatro meses, ahí está. Sigue rota.

Terminar de escribir este artículo significa que me voy a poner un poco más las pilas con la casa. No voy a arreglar la impresora, o a limpiar detrás de la cocina y heladera. Ese tiempo ya se lo ganó LESS. Sí voy a evitar descuidar mantenimiento mínimo. Promesa. Y a descongelar la heladera. Promesa.

Por Elvio Rogelio Toccalino

Professional programmer, enthusiast hacker, mad entrepreneur