Google me salvó París

La había perdido. Pensé que para siempre. Fue muy triste, porque me encantó París... ya hasta había asumido la pérdida y me había encontrado un buen consuelo: siempre voy a seguir teniendo París en la memoria, en las historias, en la gran perra COMO SE ME FUE A PERDER!!!

¿Cuándo París?

A fines del año pasado hicimos un par de semanas en París con mi novia. La ciudad me maravilló y nos acercó mucho como pareja.

Poco antes del viaje compré un smartphone nuevo, con todos los chiches de Google builtin, más algunos recomendados por amigos que me vinieron muy bien:

  • OpenStreetMap (¡gracias Lucas!) se lució para encontrarnos en cualquier lado.
  • WhatsApp (ahora sería Telegram) para updates con la madre patria.
  • Prezi para seguir el super itinerario que nos armó iSelector (¡gracias Emilio!)

Había un conjunto de aplicaciones que yo no había instalado, y que también me estaban dando una gran mano sin que yo lo notara... Google estaba haciendo backups de mis datos y (¡los más importante!) mis fotos todas las noches, cuando llegaba al WiFi del hotel.

Creepy? Yes! Useful? You betcha!!

Sin que yo lo notara Google estaba... No empieza bien. Pero esta ya-no-tan-increíble intromisión de Google en mis preferencias de uso me terminó salvando muchas lágrimas (algunas de esas lágrimas iban a ser mías).

Entra el problema.

Uy! Se me cayó el celular...

Pasado más o menos un mes de haber vuelto a Buenos Aires se me cae el celular nuevo... desde menos de un metro de altura... desde mi propia mano... sobre un piso alfombrado... ¡crack!.

Esa misma tarde lo llevo a reparación. La garantía no cubria ese tipo particular de daño (obvio), así que lo dejo apretando los dientes.

Pasan dos semanas hasta que recibo noticias de que el celular estaba listo, y solo entonces me doy cuenta que en todo este tiempo desde que lo compré nunca hice backup de la memoria.

Pensando en París, y en cómo iba a sufrir la pérdida de las fotos que tomé durante la estadía, llamo a reparación para consultar sobre el estado de la memoria. En pocas palabras me cuentan que cualquier celular que entra a reparación es reseteado a fábrica... o más que eso. Borran las memorias, las shread'ean, las vuelven a borrar, y les instalan el nuevo sistema encima. Es el equivalente virtual de que un elefante baile un malambo sobre el celular.

Ay! Mi París!

Mi París, mis fotos y mis clips no fueron a ningún lado. ¡Estaban ahí! Yaaaiiii!!!1!

En realidad no me salvé de sufrir un poco. El primer día de tener el celular reparado estaba tan vacío como me dijeron que iba a estar. Durante la noche me preparé anímicamente para contarle a mi pareja que había perdido todas las fotos, videos y audios del viaje. Pero al día siguiente todo estaba donde había estado. Las aplicaciones habían sincronizado la galería luego de que yo configurarara mis cuentas de Google. ¡Magía!

Mi nueva opinión

Si bien me sigue dando un poco de cosita lo mucho que hace el celular (las apps de Google en particular) sin pedirme permisos directamente, ahora tengo una manera nueva de mirarlo: me puede ayudar ante un accidente (rotura o robo) o un error mío (no hacer backups de mis datos).

Así que voy a dejar el celular como vino. No voy a apagar ni desactivar ninguna de las configuraciones entrometidas. Por los menos por un tiempo más. Por las dudas que me vuelva a mandar otra de las mías.

Por Elvio Rogelio Toccalino

Professional programmer, enthusiast hacker, mad entrepreneur